Una amplia estepa cerealista, formado por amplias superficies de cultivo extensivo de secano —principalmente trigo, cebada y girasol— que alternan con barbechos, linderos y pequeñas manchas de matorral. Ambientes con cierto interés faunístico para las aves ligadas a medios abiertos, como aguiluchos y avutardas, cuya presencia depende en gran medida del mantenimiento de prácticas agrícolas tradicionales. Sobre las plataformas superiores aparecen páramos calcáreos, caracterizados por relieves abiertos, escasa cobertura arbórea y vegetación adaptada a condiciones de fuerte insolación, viento y sequía estival. Predominan tomillares, aliagares y pastizales xerófilos, que albergan una flora y fauna propias de ambientes continentales extremos.

Los cursos de agua conservan formaciones de bosque de ribera asociadas a sauces, chopos y álamos que cumplen una función ecológica como corredores biológicos, refugio para fauna y protección natural de las riberas frente a la erosión. Además, constituyen enclaves de elevada biodiversidad dentro de un territorio intensamente transformado. Parte de los ecosistemas fluviales en esta llanura (el curso del río Odra) se integran en el espacio de la Red Natura 2000 «Riberas del Río Pisuerga y afluentes» (ES4140082), un Lugar de Importancia Comunitaria que engloba distintos tramos del Pisuerga y varios de sus tributarios. El espacio destaca especialmente para la conservación de hábitats de ribera y bosques galería de sauces y álamos, así como la posible presencia de especies ligadas a aguas continentales relativamente bien conservadas, como la nutria y diversos peces y anfibios, junto a algún invertebrado, de interés comunitario.
La importancia ecológica de este enclave reside también en su función de conectividad ecológica dentro de la meseta castellana, permitiendo la continuidad de corredores fluviales en un paisaje dominado por usos agrícolas intensivos.



